EN LA TARDE QUIETA
Al fondo el televisor con su zumbido rompe la continuidad de mis pensamientos ,unas imágenes en la pantalla me remiten a una serie pasada de moda, relleno de las tardes domingueras. Es domingo, claro, por eso mis pensamientos corren más veloz que mi cuerpo que se limita a estar frente a la computadora, quieto, cómodo; solo mis dedos corren veloces sobre el teclado, esperando, detrás de cada palabra que plasma en el blanco vacío del monitor de esta IBM , que esta monotonía vespertina se diluya pronto, que desaparezca este receso que sólo es un compás de espera antes de la llegada de la nueva semana que ,igual a la anterior, estará saturada de sucesos nímeos, rutinarios, necesarios , que, encadenados, conforman esa cosa uniforme que podemos llamar vida o el vivir.
Pasa un carro, un grito a lo lejos, llanto de niño malcriado, una voz aguardientosa, ruidos de la calle vacía. Miro por la ventana y sonrío, la tarde pasa entre nubes agoreras y un rayo de sol calienta mis manos, ya sé que este domingo pasará pronto , como los demás.
Georgina Uzcátegui G.D
Río Arriba
Santiago de los Caballeros de Mérida en el año del Señor de 2006
